Ojo a la hoja

El domingo 4 de octubre pasado, los hinchas del fútbol durmieron con una mala noticia: la muerte de un seguidor del equipo Barcelona de Guayaquil, tras un enfrentamiento con partidarios del Emelec, antes del denominado Clásico del Astillero.

Al día siguiente, todos los medios dieron cuenta del tema, dada su trascendencia social. El diario El Comercio de Quito dejó el tema a la Redacción Guayaquil. ¿Cómo lo abordaron? No es necesario hacer ningún esfuerzo para identificar el sesgo favorable al Barcelona, el equipo más popular del país.

La nota titula Una nueva víctima dejó un enfrentamiento entre hinchas. En su extensión de 20 párrafos, hay tres que delatan ese sesgo -intencional o no, no lo sabemos-.

Veámoslos:

“Un poco antes de llegar al puente de la Unidad Nacional, un grupo de emelecistas pasó en un auto, según contó  un amigo del joven. “Nos vieron que estábamos caminando y se dieron la vuelta. A lo que regresaron comenzaron a disparar”, contó el amigo”.

Según este testimonio, sin mediar motivo alguno, unos cuantos emelecistas que iban en un auto, al ver a los hinchas barcelonistas regresaron y, sin ton ni son, comenzaron a disparar. ¿Esto es Beirut, Siria? ¿Dónde estamos? Pasa una camioneta con un grupo de personas, les ven a sus contrincantes, se regresan y empiezan a echar bala como que nada… ¿Será? Lo primero que debe darse cuenta el reportero es que quien refiere este hecho es un hincha del Barcelona, allegado al difunto y con el dolor muy vivo por la muerte de su amigo. ¿Es posible que este hincha sea objetivo en su narración? ¿O eso mismo evitaba el periodista? Señor reportero: esta es una fuente interesada, no podemos esperar el necesario equilibrio en alguien que está con la cabeza caliente.

Más adelante, el reportero sigue narrando:

“Los altercados entre las hinchadas se extendieron a lo largo de los puentes que conectan a los cantones Durán y Samborondón con Guayaquil. El tránsito se alteró. Unos 200 hinchas del Emelec y otros pocos de Barcelona se enfrentaron a piedras allí.”

Qué montoneros estos del Emelec ¿verdad? 200 de ellos enfrentarse a unos pocos del Barcelona… pobres barcelonistas. No digo que esto no pueda suceder. Lo que pasa es que el reportero ya le prejuició al lector y ahora el dato pierde credibilidad. Más aún si de los seguidores del Emelec (que son bastantes, unos 200), el reportero puede arriesgar una aproximación de su número. Pero de los del Barcelona (que son pocos), no. ¿No será que 200 suena más contundente y persuasivo que decir que “muchos hinchas del Emelec se enfrentaron con unos pocos del Barcelona”? Pero, lo peor de todo es que, para hoy, jueves 11, esos hechos están siendo seriamente cuestionados.

Vamos ahora con el último párrafo del análisis:

“En marzo pasado un hincha de la Liga de Quito falleció tras una  riña durante un encuentro contra Emelec. El aficionado recibió un golpe en la cabeza.”

Buena la contextualización del periodista. Los antecedentes siempre ayudan a dimensionar mejor un hecho. Pero coincide que, justo, se trata de otro fallecido a manos de un hincha del Emelec. Esta vez se trató de un aficionado de la Liga de Quito. O sea que los enfrentamientos no son solo con la barra del Barcelona, sino también con las de otros equipos. Pero, eso sí, los del Emelec son, siempre, los que causan las víctimas. No los de otro equipo.

¿Coincidencia o los aficionados del Emelec mismo son los malandrines?

Cuidado: al periodista le corresponde propiciar el debate, no la confrontación. La mujer del César no solo tiene que ser, sino también parecer. El periodista no solo tiene que ser equilibrado, sino también parecer. Y si él no lo  es, lo debe ser el editor.

(Publicado originalmente en www.ciespal.net/mediaciones)

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