En un mensaje, el contenido no es lo único que significa, Como señala el reconocido lingüista argentino Eliseo Verón, “Cuando digo algo, el modo en que lo digo y lo que no digo y podría haber dicho son aspectos inseparables de lo que digo”.
Aunque parezca, no es un bonito juego de palabras. Es un juego, sí, pero en el que incurren los medios de comunicación día tras día, con el propósito de tratar de conformar la opinión pública según sus intereses.
Veamos, por ejemplo, lo que hizo diario El Comercio, el pasado martes 4 de septiembre, cuando publicó una nota de su enviado especial, sobre la campaña electoral de Venezuela. Así tituló en portada la nota de avance: “Capriles empareja la pelea por el poder”. En la página 8 amplió la noticia, donde se supera a sí mismo en su información: Capriles no solo que empareja sino que supera a Chávez en las preferencias de los electores. Así tituló su noticia: Capriles encabeza las preferencias. El contenido daba cuenta de los resultados del trabajo realizado por una consultora que había hecho una “encuesta a boca de urna el último domingo, en coincidencia con el simulacro electoral que se realizó en este país”.
¿Qué es lo que dijo El Comercio en su titular? Que Capriles le gana a Chávez en la preferencia electoral. ¿Qué es lo que no dijo? Que hay otras encuestadoras que le dan el triunfo a Chávez (de hecho, sí lo dijo la agencia española de noticias EFE, cuya versión fue recogida en nuestro país por el periódico electrónico Ecuadorenvivo.com. Su título fue Encuestas muy dispares a poco más de un mes para las elecciones venezolanas. Algo muy distinto a lo que señaló El Comercio).
¿Qué pretendía El Comercio con ese titular? La clave para comprender cómo los mensajes intentan controlar la opinión pública está en la organización de los mensajes y no en su contenido explícito, dice el miso Verón. Si bien el corresponsal del diario sí dio a conocer -aunque de manera muy tangencial- que había otra encuesta que daba un resultado a favor de Chávez, el título optó por la versión que, se deduce, está más cerca ideológicamente de su posición: a favor de Capriles y en contra de Chávez. Por eso se quiso hacer pasar por verdad algo que solo era una versión: que Capriles está encabezando las encuestas.
Pero como la realidad es necia y la competencia ayuda a desnudar verdades, tres días más tarde (el viernes 7), ¿se vio obligado? a publicar aquello que se negó a hacerlo antes: que la campaña electoral en el país del llano se caracteriza por versiones dispares de las encuestadoras, lo que se dio en llamar “guerra de encuestas”. Aunque, claro, eso lo dejó para el contenido de la nota (tomado de la agencia alemana de noticias DPA), pues en el título doró la píldora: Análisis: Chavismo y oposición calientan campaña a un mes elecciones Venezuela.
Y digo que doró la píldora porque otros medios dijeron en el título, de frente y sin rodeos, lo que en realidad sucedía sobre el tema. Veamos unos cuantos ejemplos:
Guerra de sondeos a un mes de las presidenciales en Venezuela (La jornada, de México)
Guerra de encuestas empaña las próximas elecciones en Venezuela (El Nuevo Herald de Miami)
Guerra de encuestas a un mes de elecciones en Venezuela (Ecuadorenvivo.com, tomado de EFE).
Las encuestadoras venezolanas enfrentan su propia campaña (El Telégrafo)
Un interesante corolario. En el manejo de este tema, el joven periódico electrónico Ecuadorenvivo.com (que ha sido objeto de fuertes críticas en este espacio) le dio una lección de equilibrio y profesionalismo al decano de la prensa quiteña (lo cual amerita reconocerse, tal como lo hicimos antes en el análisis titulado ¿Ecuadorenvivo le enseña a Elciudadano.gob.ec?).
De hecho, en los dos momentos analizados, Ecuadorenvivo optó, sin ambages, por reproducir las noticias sobre el tema de las encuestas en Venezuela, con titulares que tenían un tratamiento más equilibrado y, por ello, más apegados a la realidad. Y no es que dicho medio virtual sea cercano a Chávez. Ni de broma. Con su decisión de escoger esos titulares, simplemente terminó estando más cercano a la verdad. Y eso es bastante.
(Publicado originalmente en www.ciespal.net/mediaciones)
