En la primera parte de este artículo se analizó el papel propagandístico desempeñado por diario El Comercio a favor del candidato de la oposición, Henrique Capriles, a propósito de las elecciones presidenciales venezolanas. Para ello, se estudió específicamente la información difundida por el matutino capitalino en su versión on line del día jueves 4 de octubre, último día de la campaña electoral.
Por haberse tomado como corpus de análisis un solo día, bien pudiera argüirse que “una golondrina no hace verano”. Por lo mismo, me permito ahora analizar el manejo que sobre el tema hizo El Comercio exactamente un mes atrás (4/IX/2012), en su versión impresa.
Ese día, publicó en primera página, como nota de apertura, una noticia titulada “Capriles empareja la pelea por el poder”, acompañada de un fotografía a todo color. Lo que nos informa aquí es demasiado claro: Capriles le empató a Chávez en la intención de voto, en las encuestas realizadas en ese país.
De entrada, aquí ya hay un claro sesgo a favor de Capriles, pues no se contrasta fuentes y una versión de la realidad (el resultado de una encuestadora) se la eleva a categoría de verdad (como si lo dicho está ya demostrado fehacientemente).
Pero el problema ni siquiera está allí. La información de portada remite a la página 8, donde se amplía la noticia. Allí, el título tiene otra dimensión informativa: “Capriles encabeza las preferencias”, dice.
Bueno, algo pasó aquí. En el transcurso de apenas ocho páginas, Capriles pasó del empate a la ganancia. En portada había emparejado la pelea. En la página ocho ¡ya va ganando! ¿Qué habrían dicho si sacaban otra nota en la página 12?. ¡Imagínense ustedes!
Y para completar el sesgo caprilista, en la misma página 8, el diario publica en un espacio cercano a los dos tercios de la página, una entrevista realizada por el Grupo Diarios de América (GDA), que lleva como título “La derrota no es una opción”. ¿Por qué digo que con esto se completa el sesgo caprilista de El Comercio? Pues porque el título, al estar entrecomillado, debería ser necesariamente una declaración textual de Capriles. Y no es así. No hay por ningún lado de la larga entrevista ninguna frase de esta naturaleza. ¿El Comercio (o GDA) le dio diciendo a Capriles lo que él no quiso decir? O es lo que el diario quería que diga, para que su información-promoción sea más efectiva.
Por lo visto, buena tinta ha invertido El Comercio en Capriles. De ahí que la pregunta realizada en la primera parte de este análisis para el diario capitalino sigue en pie: ¿Qué dirá El Comercio si pierde Capriles? Esperemos pacientemente hasta el día lunes…
(Publicado originalmente en www.ciespal.net/mediaciones)
