Ojo a la hoja

¿Qué hacer en caso de que el reportero acuda a una fuente en busca de información y esta le miente, y eso el reportero lo sabe? La última opción es convertirse en cómplice de esa mentira.

El pasado jueves 10 de octubre, diario Hoy publicó una nota titulada “Palacio con mención en premios El Mundo”. Se refiere a la mención que recibiera el mencionado ex columnista en los Premios Internacionales de Periodismo del diario El Mundo de Madrid. En esta décima edición del premio, el jurado “realizó una mención especial a la situación de la prensa en el Ecuador, ‘personificada en el ex columnista deEl Universo, Emilio Palacio’”, como afirma el rotativo en el primer párrafo.

Para contextualizar el premio, el reportero recuerda que el diario y el ex columnista afrontan un juicio por injurias al presidente Correa. Y acude a la página web del diario El Mundo, de la cual obtiene y publica la información de que “la condena a Palacio de tres años de cárcel y el pago de $ 10 millones” se debe a “un artículo en el que llamó dictador al presidente Rafal Correa”.

¿Es dable acudir a una fuente para dar a conocer un hecho? Claro, si es una fuente confiable y digna de crédito. ¿Y si esa fuente miente y el reportero sabe que está mintiendo? Entonces tiene dos alternativas: desmiente a la fuente y da la versión real o deja de utilizar esa fuente. De hecho, lo primero es lo más profesional. Si no opta por ninguna de las dos alternativas, se convierte en corresponsable de la mentira.

Esto es lo que le sucedió al periodista de Hoy. De hecho, la razón por la cual está condenado Palacio no es por haber llamado dictador a Correa. La agencia española de noticias EFE (10/X/11) da la versión más real: “El caso se remonta a febrero pasado -dice- cuando Palacio afirmó en un artículo de opinión que en el futuro Correa podría ser llevado ante los tribunales internacionales por haber ordenado ´fuego a discreción’ contra un hospital lleno de civiles durante una revuelta policial el 30 de septiembre de 2010”.

Por cierto, no es lo mismo sostener que la condena se produjo por llamar dictador al presidente de la República que por haberle acusado de ordenar abrir “fuego a discreción” contra un hospital lleno de civiles. Son dos dimensiones totalmente distintas. ¿El periodista no sabía la razón de la condena? ¿Se dejó llevar “inocentemente” por la mentira intencional o no de El Mundo? Estas son dos posibilidades (¿son factibles en un periodista?). Aunque hay también una tercera, la que me resisto a creer: que hay complicidad por parte del periodista ecuatoriano por difundir esa mentira del diario español.

(Publicado originalmente en www.ciespal.net/mediaciones)

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